Tiempos cruciales

Hace mucho tiempo que no escribía. Oleadas de agenda llena, más la hija, los colegios, la vida; como muchos, como todos, y de pronto: Obligados a estar en casa.

Es curioso, porque todo lo que me resistí a hacer durante años debido a ciertas partes de mi personalidad que estaban fijamente establecidas, las he tenido que trascender obligada pero confiadamente ahora producto de la cuarentena. Al principio creía que la incomodidad sería máxima pero me he encontrado a mi misma disfrutando el cambio y el proceso.

Supongo que eso ocurre porque cada mañana despierto con la voz de Dios en mi cabeza indicándome alguna acción. Es fuerte, intensa, solemne, y como siempre muy nítida y clara: Carolina, has esto. Lo hago: Con los años he aprendido a disolver a mi conductor interior tan rebelde y he aprendido a obedecer, como hacían los antiguos verdaderos seres espirituales de nuestra historia. Luego, al otro día: Carolina, agrega esto otro, dile esto a tal, pregúntale a tal, agrega tal cosa, saca esto, mueve esto otro, ofrece esto, pregunta esto, regala esto otro. Su voz siempre tiene un sólo hilo: Tu felicidad.

Ahora que por fin me detengo un poco, entiendo que durante mucho tiempo no tuve tiempo de sentarme a escribir los mensajes y las explicaciones que esta conexión me ha ido entregando sobre lo que está pasando. Debía mantenerme activa mientras iba procesando la brutalidad de la realidad actual. Y es que me han estado explicando demasiadas cosas, tan infinitamente amplias, que muero de pudor de atestiguar y me freno en expresarlas porque no quisiera alarmar a nadie. Recibo amplia y profunda información que la mayoría de la gente no podría aceptar fácilmente porque sus creencias rígidas estarían en posibilidad de desajuste.

Lo que está pasando con nuestra realidad es mucho más intenso de lo que estamos viendo manifestado allí afuera. Lo que vemos es como una décima parte del cuadro de la realidad, y el otro noventa por ciento es una manifestación invisible de la realidad tan delirantemente negativa, que ni todo el terror que hayamos visto en la ficción multimedial de nuestras vidas alcanza para imaginar lo que realmente está pasando.

Todos, absolutamente todos quienes habitamos el planeta en este momento, hemos estado participando de la construcción de la realidad que hoy estamos viviendo. Lo que sucede hoy con la humanidad es totalmente nuestra responsabilidad, porque hemos estado cediendo todo nuestro poder personal sin siquiera darnos cuenta. Ante ello se hace más que urgente el despertar del colectivo a una nueva consciencia de autodominio que equilibre las energías de la más intensa guerra espiritual que jamás haya vivido antes la humanidad.

Esto es extremo: Es urgente despertar ya a nuestra divinidad para que la negatividad ambiental se disuelva y retroceda en sus intenciones de seguir creciendo. Somos seres de Luz, hechos a imagen y semejanza del Padre, pero habitando un cuerpo físico en una experiencia terrenal. Por favor no dejes que te engañen con respecto a lo que eres.

No hay más tiempo que perder: Deja ya de lavarte los dientes con flúor, deja ya los químicos de tu alimentación, y reconecta con tu voz interna. Debes darte cuenta hoy mismo que no puedes seguir cediendo a otros toda tu energía y tu poder. Vuelve a ti, vuelve a Dios, a Jesús, al Altísimo o a tu ángel de la guarda y dirige tu energía hacia lo más alto que puedas llegar, necesitamos el compromiso de todos.

Las cosas seguirán acelerándose pero no se notará en la superficie de nuestro vivir cotidiano lo que realmente está pasando porque estamos todos obligados a estar en casa, pero tú mantente alerta, busca en tu corazón, pide con todas tus fuerzas que lo que necesites saber te sea revelado, y aprende a sostenerte sereno y en calma, que nada pueda perturbar tu sistema nervioso.

Mantente firme en la Luz, que juntos habremos de dar esta batalla. Ama como nunca amaste antes. Cuida y administra bien todos tus recursos. Activa tu divinidad secreta. Te necesitamos.

MCLB

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