Cuarentena

Detente, deja todo lo que has estado haciendo, y reflexiona.

Estás exactamente donde debes estar, con quienes debes estar, y te aseguro que la situación en la que “caíste” es la perfecta que debes trabajar.

Si caíste en cuarentena y te toca estar solo: Felicidades, honor y gloria, porque de eso se trata: El viaje es individual y hacia adentro, no hacia afuera. Sólo hay que atravesar ese miedo a la soledad que nos ha sido programado.

Si estás a cargo de tus hijos, genial: Esta es una tremenda oportunidad para formarles también su espíritu o su mundo interior. Ocúpate, y que ya no sea solamente el iphone, la consola, la pantalla, el internet; que sea la vida tal cual como es desde su esencia más simple: La comunión. Pero por favor no seas tan estúpidamente cruel y que no te escuchen decir que “estamos jodidos”, que “el mundo es una mierda”, que “no hay esperanza de nada”, o aún peor: “que no somos ni valemos nada”. Eso no se dice ni se hace jamás frente a un niño. A un niño jamás se le debe quitar la esperanza de vivir y la promesa de ser feliz. Concéntrate en el rol formativo que estás ejerciendo más allá de tus creencias pesimistas sobre la existencia, que después los chicos internalizan tus palabras y empiezan a sentir deseos de morir, fabrican fuertes depresiones y muchos logran su cometido. Tú después como padre o madre, lloras, y no entiendes que grabaste a fuego la desesperanza en sus corazones. Se muy cuidadoso, por favor no lo hagas: Respeta y honra su inocencia.

Si estás con pareja y son una pareja rectificada, aprovechen de fortalecerse, construir felicidad y educar a otros en lograrla. Y si estás en pareja y no han obrado en rectitud, por favor aprovechen ahora mismo de empezar a develar todos los secretos, todos lo engaños, todas las mentiras y todas las traiciones, y trabajen juntos el perdón. Ojalá realicen la restauración familiar que este sistema nos ha arrebatado insertando la separación, la división, el enfrentamiento de género, la destrucción de la familia y todas sus variantes. Vuelvan, vuelvan al punto en que se enamoraron y hagan el viaje de nuevo, podemos resetear el tiempo, este es momento para ello, pero hay que limpiar fuertemente los retorcidos corazones.

Si te toca cuidar de tus padres o tus abuelos por favor alegra sus espíritus, sácalos de las noticias y cuéntales chistes y muchos chistes, hazlos reír, para que recuerden este tránsito como un dolor de guata de tanto reírnos de puras leseras. Haz que puedan hablar de sus historias, sus experiencias, sus recuerdos, sus vidas. Pregúntales cosas que les ayuden a sentirse útiles por todo lo que han aprendido de modo que ahora puedan nutrir a otros con sus experiencias. Ellos son la matriz, y lo nuevo no necesariamente es lo más óptimo. Es todo al revés de como el sistema te ha hecho creer: Los viejos sí sirven, sí son en extremo necesarios, y sí tienen mucho que aportar. No son un gasto fastidioso para el gobierno, son fuentes de sabiduría y experiencia que debemos volver a valorar. Para eso es este momento y puede que de verdad no volvamos a tener otro tiempo para realmente aprender a integrar esto.

En fin, deja todo, abandona todo, disuelve el ego: Deja atrás tu antigua identidad, pronto serás una nueva persona. Si no cambias con esto, es que entonces ya no queda alma, la desconectaste, y no pasa nada, seguirás igual y ni cuenta te darás. Pero si la tienes, si no la has desconectado, entonces volverás a salir de esto como un ser renovado, fresco y nuevo. Como un nuevo ser humano.

Limpia cuerpo, mente, alma.

Reconecta.

Escúchate.

Deja el exterior y ve hacia adentro.

Regala la tele: Desenchúfala y déjala en la vereda, ahora mismo, esta noche. Y mañana llamas a la empresa del cable para cancelar el servicio. O mejor y más placentero: Agarra un martillo y descarga sobre el aparato todos tus miedos, tu ira, tu rabia y conviértela en pedazos. Junta a toda la familia y rómpanla entre todos gritando: ¡Libertad! Ese aparato nos ha separado: Te ha estado programando desde hace décadas para desconfiar de los seres humanos, creer que somos lo peor y que el mundo está tan mal sólo por culpa nuestra. Ese aparato te ha quitado la ilusión, la magia, te ha mantenido somnoliento, entretenido y dormido, mientras evades lo que verdaderamente está pasando con nuestro mundo allá afuera. No lo olvides, ese programa mental contra nosotros mismos viene directamente de la televisión y mientras más veas la desgracia que habita en ella, más de eso tendrás en la realidad concreta y tangible de tu mundo. ¿Quieres alejarte de toda desgracia? ¡Rómpela! ¡Regálala! Y nunca más vuelvas a adquirir y a exponerte a una. No tienes que decírselo a nadie, que nadie te vea, secreto a la tumba, sé libre …

Y luego guarda silencio … mucho, mucho silencio … silencio … ¿Sientes el pulso?

Ahí está, adentro. Es la fuerza electromagnética de la vida, pulsando, al unísono con toda la dimensión y con todos los otros corazones humanos y sintientes.

Cuando lo tengas, permanece tranquilo: No creas que debes correr a hacer algo por salvar el mundo porque ya tenemos héroes, lo están haciendo extremadamente bien y curiosamente son los oficios menos cotizados: Enfermeros, personal de aseo, guardias de seguridad, transportistas, camioneros … y así, nos cambió la perspectiva. Pero no te estreses pensando que “debes” estar a toda prisa en esa super meditación portal mundial hipermasiva programada para salvar la tierra y enviar amor al mundo, porque el mundo siempre ha vibrado en amor, nuestra madre tierra ya es creación de amor puro y pleno, y sabe perfectamente lo que tiene que hacer para salvarse sola y llevarnos a todos sus hijos sobre ella. No nos necesita a nosotros para que la salvemos: Una madre verdadera no cría a sus hijos pensando en una inversión para que la salven o la rescaten a futuro. Eso no es amor, es manipulación, y la tierra no obra así. Sus intenciones son desde el más puro amor incondicional que a nosotros nos cuesta tanto activar por estar llenos de ego. Nuestra tierra, como verdadera madre que es, te acunará en su regazo y te llevará sereno en su viaje de transición que ya inició. Y mientras este gran viaje se acelera, ella te cantará la más dulce canción de cuna esperando que descanses y tengas un viaje muy tranquilo y placentero sin esperar absolutamente nada de ti, más que estés vivo, pulsando con ella, respirando, y que seas muy feliz. Eso es lo que sí necesita la tierra, tu madre: Que hagas tu viaje interior, que vayas a esa conexión interna tan sutil y profunda, y desde ahí te comuniques con ella, en sincera alegría.

Escucha. Te dirá cosas como las siguientes:

No te laves nunca más los dientes con pastas que tengan flúor, nunca más, a partir de hoy, ahora mismo. Ya tenemos suficiente con la manipulación química y venenosa de nuestras aguas.

Recicla lo más que puedas, se muy consciente de tu basura y de tus compras.

Toma contacto con la Naturaleza, y si ahora no puedes salir, contacta con una de tus plantas o con tu mascota, pero ve hacia lo vivo.

Cuida tu alimentación, prefiere frutas y verduras.

Toma mucha agua pura y deja todos los químicos.

Disuelve tus vicios, límpiate, abandona los apegos nefastos que tenías.

Este es el momento.

Y no temas, no te angusties, no sufras este proceso, no busques explicaciones racionales para algo que está mucho más allá de nuestro entendimiento. Solo vive en el presente, cuídate, alégrate, cuida a otros y ve a buscar tu verdadera libertad en período de confinamiento: Esa libertad que solamente encuentras en la cámara secreta de tu corazón.

No existe otra ruta y éste es el mejor momento …

Suéltate, y déjate absorver por este cambio que el viaje ya empezó.

Crearemos
Crearemos una nueva realidad, más amorosa, más lumínica, más saludable. Pronto, muy pronto, esto ya pasará, y lo recordaremos como el mayor reset de nuestra historia.