Trabajo Espiritual

Hemos sido programados para creer que la vida es dura. Nos han enseñado que hay que trabajar duro y romperse el lomo por ganar el sustento, y en la gran mayoría de los casos, por lo menos en éste país donde estamos llenos de abusos de todo tipo y la balanza es tan desequilibrada, creemos fervientemente que esto es tal cual como nos enseñaron. Hay que hacer esfuerzos, madrugar, trasnochar, cumplir horarios, rutinas, tener que lidiar con situaciones y personas que no nos gustan, y tantas cosas desagradables más, pero debemos cumplir con ello para tener el dinero en la cuenta a fines de mes y con ello llevar hacia adelante nuestras amadas familias.

Vivir trabajando tan intensamente así es realmente un trabajo.

Pero hoy quiero decirte algo, y es que más arduo, tedioso y cansador que todo ello, es aún más el esfuerzo por realizar un trabajo espiritual consciente.

¿Qué es un trabajo espiritual?

No estoy hablando de ese tipo de trabajo instalado en el inconsciente colectivo popular de unir a dos personas en contra de sus voluntades, o de causar dolor, enfermedad o muerte a un ser humano porque me motive la venganza en base a lo que esta persona me haya hecho a mí, que es lo que muchas veces la cultura popular cree que yo realizo con mi trabajo de bruja tarotista, como le llaman ellos. No me refiero para nada a este tipo de “trabajos”, sino que me estoy refiriendo al trabajo espiritual silencioso e interno de realizar una sanación espiritual profunda.

Todo trabajo espiritual bien realizado lleva a una autosanación profunda.

Te daré algunos ejemplos clásicos que han salido en mis terapias:

Quedar huérfana a una edad temprana porque uno de tus padres se suicidó y el otro se aniquiló con drogas, y aún así crecer y desarrollarte amando profundamente la vida sin tener vicios de ningún tipo, es un trabajo espiritual.

Nacer rodeada de odio, y aún así aprender a amar consciente e incondicionalmente a otros, es un trabajo espiritual.

Perder todos los bienes por causa de otros, y aún así reconstruirse desde la fortaleza interna sin ningún tipo de rencor, es un trabajo espiritual.

Amar a un otro, hacer familia, y descubrir años más tarde que tu familia fue siempre la segunda casa, y aún así no hablarle jamás mal a tus hijos de su padre, es un trabajo espiritual doloroso y profundo.

Soltar una relación dañiña a la que te apegas tanto pero que sabes que no te deja crecer y desarrollarte para buscar tu propia libertad interior y finalmente atreverte a buscar sola tu propio camino, es un intenso trabajo espiritual.

Resistir al jefe que te atormenta la vida en el trabajo que tanto quieres desarrollar, pero en vez de odiar y huir, te quedas a desarrollar lo que te gusta y con los años aprendes que ese jefe no era tan mala persona, y construyes una sana relación que genera armonía en todo el entorno laboral, es un arduo trabajo espiritual.

Dar a luz a un hijo o una hija con capacidades diferentes, tan difíciles de llevar para una sociedad exitista, y lograr disfrutar con orgullo de la presencia de este hijo o hija en tu vida llenándote cada día de más amor y satisfacción agradeciendo su sagrada presencia existencial en tu vida, es un aceleradísimo trabajo espiritual.

Salir del alcoholismo y la dependencia de sustancias tóxicas para después ayudar y asistir a otros en sus caminos de sanación y autonomía, olvidándote de tí mismo en un acto altruista, es un profundo trabajo espiritual.

Desear felicidad a quien me ha hecho tanto daño, es un trabajo espiritual.

Superar cada uno de los llamados pecados capitales es un trabajo espiritual.

Trascender los sucesos y los acontecimientos dolorosos de la existencia humana, y vibrar en un estado de amor incondicional, es el gran trabajo espiritual.

Estamos aquí para experimentarlo todo y para trascenderlo todo.

Somos completamente espirituales por pura naturaleza. Aun que estés vibrando en pleno materialismo y aunque seas un ateo empedernido, eres un ser espiritual por naturaleza. 

Existir es espiritualidad. La vida misma es espiritual, pero no lo sabemos hasta que nos hacemos conscientes.

No podremos disfrutar de ese estado de plenitud amorosa que el Universo tiene para darnos, si no realizamos el trabajo espiritual correspondiente, que muchas veces está allí, oculto detrás del velo de nuestro entendimiento, y que es nuestro más alto deber aprender a observar, mirar, y enfrentar ante cada situación, para liberarnos del miedo que nos ata y nos mantiene en estado de latente adormecimiento zombi existencial.

Te quiero dejar abierta hoy la invitación para salir de la aceptación pasiva de nuestra realidad mental y atreverte a entrar en la reformulación activa de las preguntas correctas que te llevarán cada día a  encontrar las respuestas perfectas de aquellas cosas que tu alma te empuja a observar en profundidad, para resolver, crecer, evolucionar.

Vivir en constante trabajo espiritual es abrirse a las bendiciones de la Luz en nuestras vidas. Es dejar que Dios entre en tu mundo y tome las riendas de tu vida guiándote a la felicidad.

El proceso es muchas veces extenuante y doloroso, pero te aseguro que vale la pena salir de la oscuridad y dejar que la Luz te atraviese cada aspecto de tu vida.

MCLB

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