Trabajo Espiritual

Hemos sido programados para creer que la vida es dura. Nos han enseñado que hay que trabajar duro y romperse el lomo por ganar el sustento, y en la gran mayoría de los casos, por lo menos en éste país donde estamos llenos de abusos de todo tipo y la balanza es tan desequilibrada, creemos fervientemente que esto es tal cual como nos enseñaron. Hay que hacer esfuerzos, madrugar, trasnochar, cumplir horarios, rutinas, tener que lidiar con situaciones y personas que no nos gustan, y tantas cosas desagradables más, pero debemos cumplir con ello para tener el dinero en la cuenta a fines de mes y con ello llevar hacia adelante nuestras amadas familias.

Vivir trabajando tan intensamente así es realmente un trabajo.

Pero hoy quiero decirte algo, y es que más arduo, tedioso y cansador que todo ello, es aún más el esfuerzo por realizar un trabajo espiritual consciente.

¿Qué es un trabajo espiritual?

No estoy hablando de ese tipo de trabajo instalado en el inconsciente colectivo popular de unir a dos personas en contra de sus voluntades, o de causar dolor, enfermedad o muerte a un ser humano porque me motive la venganza en base a lo que esta persona me haya hecho a mí, que es lo que muchas veces la cultura popular cree que yo realizo con mi trabajo de bruja tarotista, como le llaman ellos. No me refiero para nada a este tipo de “trabajos”, sino que me estoy refiriendo al trabajo espiritual silencioso e interno de realizar una sanación espiritual profunda.

Todo trabajo espiritual bien realizado lleva a una autosanación profunda.

Te daré algunos ejemplos clásicos que han salido en mis terapias:

Quedar huérfana a una edad temprana porque uno de tus padres se suicidó y el otro se aniquiló con drogas, y aún así crecer y desarrollarte amando profundamente la vida sin tener vicios de ningún tipo, es un trabajo espiritual.

Nacer rodeada de odio, y aún así aprender a amar consciente e incondicionalmente a otros, es un trabajo espiritual.

Perder todos los bienes por causa de otros, y aún así reconstruirse desde la fortaleza interna sin ningún tipo de rencor, es un trabajo espiritual.

Amar a un otro, hacer familia, y descubrir años más tarde que tu familia fue siempre la segunda casa, y aún así no hablarle jamás mal a tus hijos de su padre, es un trabajo espiritual doloroso y profundo.

Soltar una relación dañiña a la que te apegas tanto pero que sabes que no te deja crecer y desarrollarte para buscar tu propia libertad interior y finalmente atreverte a buscar sola tu propio camino, es un intenso trabajo espiritual.

Resistir al jefe que te atormenta la vida en el trabajo que tanto quieres desarrollar, pero en vez de odiar y huir, te quedas a desarrollar lo que te gusta y con los años aprendes que ese jefe no era tan mala persona, y construyes una sana relación que genera armonía en todo el entorno laboral, es un arduo trabajo espiritual.

Dar a luz a un hijo o una hija con capacidades diferentes, tan difíciles de llevar para una sociedad exitista, y lograr disfrutar con orgullo de la presencia de este hijo o hija en tu vida llenándote cada día de más amor y satisfacción agradeciendo su sagrada presencia existencial en tu vida, es un aceleradísimo trabajo espiritual.

Salir del alcoholismo y la dependencia de sustancias tóxicas para después ayudar y asistir a otros en sus caminos de sanación y autonomía, olvidándote de tí mismo en un acto altruista, es un profundo trabajo espiritual.

Desear felicidad a quien me ha hecho tanto daño, es un trabajo espiritual.

Superar cada uno de los llamados pecados capitales es un trabajo espiritual.

Trascender los sucesos y los acontecimientos dolorosos de la existencia humana, y vibrar en un estado de amor incondicional, es el gran trabajo espiritual.

Estamos aquí para experimentarlo todo y para trascenderlo todo.

Somos completamente espirituales por pura naturaleza. Aun que estés vibrando en pleno materialismo y aunque seas un ateo empedernido, eres un ser espiritual por naturaleza. 

Existir es espiritualidad. La vida misma es espiritual, pero no lo sabemos hasta que nos hacemos conscientes.

No podremos disfrutar de ese estado de plenitud amorosa que el Universo tiene para darnos, si no realizamos el trabajo espiritual correspondiente, que muchas veces está allí, oculto detrás del velo de nuestro entendimiento, y que es nuestro más alto deber aprender a observar, mirar, y enfrentar ante cada situación, para liberarnos del miedo que nos ata y nos mantiene en estado de latente adormecimiento zombi existencial.

Te quiero dejar abierta hoy la invitación para salir de la aceptación pasiva de nuestra realidad mental y atreverte a entrar en la reformulación activa de las preguntas correctas que te llevarán cada día a  encontrar las respuestas perfectas de aquellas cosas que tu alma te empuja a observar en profundidad, para resolver, crecer, evolucionar.

Vivir en constante trabajo espiritual es abrirse a las bendiciones de la Luz en nuestras vidas. Es dejar que Dios entre en tu mundo y tome las riendas de tu vida guiándote a la felicidad.

El proceso es muchas veces extenuante y doloroso, pero te aseguro que vale la pena salir de la oscuridad y dejar que la Luz te atraviese cada aspecto de tu vida.

MCLB

Canales humanos

Esto que narro a continuación es una experiencia personal e íntima, que creo puede dar luz a quien quiera entender cómo funciona este gran sistema dimensional del que somos parte:

Habían pasado unas dos semanas desde que mi hija de 11 años me pide que la lleve a comprar libros nuevos … pero que sean de terror. Yo, muda, me hice la loca lo más que pude en un intento por bajarle completamente el perfil, pero su insistencia continuaba encarándome y entonces yo me esforzaba ante cada comentario para que no saliera de mi boca palabra alguna al respecto que bloqueara en ella esa búsqueda, pues sé que no debo intervenir demasiado en su propio libre albedrío sobre ciertos cuestionamientos y búsquedas en la conformación de su vida. Tengo super claro, como mamá, que ella va a necesitar experimentar muchas cosas con las que yo no estaré de acuerdo, y que eso no hará que yo la estime menos o la estime más porque ya hemos trabajado juntas el tipo de amor incondicional en este plano.

Pero no sabía cómo decirle que no le haría bien consumir terror, y no quería ser yo la que le diera un sermón sobre cómo la psique afecta la existencia, porque ella siendo completamente terrenal, ya tiene suficiente de misticismo con mi existencia en su vida, así es que no quería ser yo quien le agregara más información que la espiritualice, ya que está aún desarrollando su proceso de terrenalización. Me esforcé al máximo por neutralizarme y que no saliera de mí ni un sólo gesto que le advirtiera que … el terror no.

Entonces, en medio de la vorágine de la vida y esta demanda de su parte, yo en silencio me preguntaba “¿Cómo le digo, cómo le digo?”, y en cuestión de microsegundos elevo mi corazón a la fuente y entrego mi inquietud. Luego sigo con lo cotidiano, la vida continúa, pasan los días y ante una eventual salida debemos bajar al centro y ella me dice: “Bueno mamá, ¿y el libro?” …

Sin pensar le digo algo como: “Ya, OK, pero vamos al mismo lugar donde compramos los libros del colegio porque la mujer que atiende allí, ya nos ha visto y como sabe mucho de libros, le podemos preguntar más directo y ver qué te recomienda porque yo ya no me acuerdo qué libros leí que puedan ser para ti”.

Después de estacionar, sacar plata del cajero, y coordinar algunos ajustes madre-hija sobre cómo hacer la pregunta correcta a la dueña del local de modo que no pase verguenza con esta madre primitiva, entramos a la librería.

Yo: “Hola. Buscamos libros de terror para ella que no sean de crímenes policiales, sino como de cosas paranormales”.

La dueña (dirigiéndose a mi hija): “¿Qué edad tienes?”

Hija: “11”

La dueña (a mi hija): “¿Y por qué quieres leer cosas de terror?”

Hija: “Me llama la atención hace un tiempo y como ya terminaron las lecturas obligadas del colegio pensaba leer algo de eso”.

La dueña (a mi hija, yo ya definitivamente soy invisible en la escena), avanza desde detrás del mesón a los estantes, la mira de frente y le dice: “Mira, te voy a ser super sincera. Y esto es algo mío, muy personal, que no te voy a poder explicar ahora porque tendría que detallarte muchas cosas que tú todavía a tu edad va a ser difícil que las entiendas bien, pero te voy a hablar solamente de la energía. ¿Sabes lo que es la energía?”

Hija: “Sí, creo que sí”

La dueña: “Bueno, nosotros estamos hechos de energía. Y lo único que te puedo explicar por ahora, es que todo lo que tu mente reciba se convierte en energía, y esa energía después afecta tu vida. Así es que si fuera sólo por mí, yo te diría que jamás, nunca en tu vida, consumas terror, ni en literatura ni en películas, porque le hace muy mal a tu energía, más de lo que imaginarías. Pero como sé que es sólo una búsqueda, y que después cuando vayas creciendo vas a ir entendiendo más lo que yo hoy te estoy diciendo, entonces creo que te vendría bien leer este libro de diversas historias de Edgar Allan Poe. ¿Te tinca éste libro?” – y le muestra la portada.

Hija: “Sí claro, éste está perfecto”.

Tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no convertirme en un manantial emocional mientras duraba ese breve diálogo. Me di media vuelta y me puse a mirar los estantes, queriendo salir corriendo de allí para controlar la emoción que viví al escuchar todo eso, pues todo, absolutamente todo lo que ésta mujer le dijo era exactamente, con fidelidad absoluta, el discurso que yo le habría querido decir a ella como madre a cargo de su cuidado de su psique. Sin embargo, tal como yo intuía, no debía decírselo yo, sino una persona externa, que fuera un canal neutro entre ella y yo, para que no fuera espiritualizada por mí intervención, sino por la naturalidad de la existencia misma.

Sentí, en un par de minutos, que todo el universo estaba allí con nosotras. Sentí que todo ese breve momento venía directo desde la fuente y recordé cómo lo había entregado en mi imaginario espontáneo varios días atrás.

Ni mi hija me tocó el tema al salir de allí, ni yo le tocaré el tema alguna vez, a no ser que ella misma me lo pregunte, o que se encuentre con este texto y me comente algo al respecto.

En el fondo, lo que te quiero transmitir es que, cualquier preocupación que tengas, hay que tomarla, respirarla y enviarla a la fuente con la intención correcta, para que retorne a ti la respuesta por los canales más inesperados, y se manifieste el cielo en la tierra para beneficio de todos.

Todos afectamos alguna vez la vida de alguien, a niveles tan profundos que jamás imaginamos. Todos somos receptores de luz. Todos vamos compartiendo esa luz con nuestro entorno. Y todos, especialmente todos, pertenecemos a esa fuente. De allá venimos y para allá vamos.

Esto es el universo en acción a través de canales humanos.

MCLB

Aprender a cuidar de uno mismo

Antes de empezar a escribir sobre este tema, debemos preguntarte lo siguiente: ¿Quieres tú controlar tu vida o quieres que la vida te controle a ti?

Piénsalo, sólo por un momento …

Vivimos en tiempos saturados de información. Nos movemos, nos desplazamos, corremos, vamos dentro del flujo de un algo en el que normalmente no paramos. Muchos días, o tal vez años, no hay momento para parar a reflexionar o estar bien con uno mismo. Todo apunta al exterior, a vivir con otros, para otros, en base a otros, y no nos damos ni cuenta cómo nos vamos abandonando a nosotros mismos. En el caso de las madres, se hace más notorio aún: Es muy común ver que damos todo por los hijos y la familia y vamos postergando nuestro bienestar álmico para después, para más adelante, para cuando los niños estén grandes, o cuando el marido encuentre un mejor trabajo y tengamos una mejor situación, o para cuando yo misma decida que ya está bien y que es tiempo de velar también por mis propios intereses y desarrollo, pero en eso pueden pasar años … ¿Por qué no empezar ahora?

Sin duda que sin los otros, no podemos crecer. Necesitamos a todos estos otros, porque a través de ellos es como vamos puliendo nuestra verdadera identidad y misión en el mundo.  Pero … si no sabemos cuidar bien de nosotros mismos, vienen no sólo las desgracias materiales, sino también los accidentes, los huesos rotos, los dolores, las enfermedades … e incluso la muerte.

Al igual que en una relación íntima de pareja, el alma se apaga cuando no le prestas la suficiente atención, porque está ahí dichosa de asistirte en todo lo que desees conseguir, pero si no estamos atentos y no percibimos su lenguaje, nos alejamos, nos separamos del verdadero propósito y acabas tu vida con más pendientes de los que deberías haber trabajado en esta vida para tu propia satisfacción y el crecimiento de todo tu entorno.

Tu alma siempre va a llevarte al bienestar, y te va a empujar como sea a recordar ese estado de bien supremo que te contiene aunque aún no lo logres percibir del todo.

Para empezar el autocuidado y recuperar la esencia oculta de ese amor propio, lo primero es reconocer la parte biológica de nuestra composición líquida, y mantener el cuerpo hidratado con suficiente agua limpia, ojalá solarizada, en los porcentajes adecuados a tu masa corporal.

Lo segundo es entender qué tipo de sistema nervioso tienes. Hay dos tipos de sistema nervioso: Sistema nervioso excitado, y sistema nervioso pasivo. Esto es fundamental para empezar a hacerse cargo de uno mismo de la manera adecuada a tu propio diseño. Si tienes sistema nervioso excitado y te tratas a ti mismo como pasivo, los resultados serán contraproducentes. Lo mismo a la inversa: Hay cosas que un sistema nervioso no puede hacer; hay alimentos que un sistema nervioso no puede consumir; y agregamos que incluso, hay pensamientos que un sistema nervioso debe entrenarse a no tener. Esto ni siquiera te lo explican los psiquiatras en consulta cuando vas por angustia, crisis de pánico o depresión. Salvo algunas excepciones, no te tratan en base a qué tipo de sistema nervioso tienes ni te enseñan a tener el control, suponemos que eso no les conviene, pero siendo el sistema nervioso el circuito eléctrico principal que mantiene en funcionamiento todo el sistema, es fundamental cuidarte en base a qué tipo de sistema nervioso tienes.

Lo tercero es aprender a respirar bien, porque vivimos con respiración automática: Respiramos lo suficiente para sobrevivir y nuestros pulmones están entrenados en expandir y contraer sus paredes hasta un bajo porcentaje de todo lo que da. Podemos entrenarnos a nosotros mismos en respiración consciente e incluso en respiración pránica para entrenar a tus pulmones a expandir y contraer sus paredes mucho más allá de lo que acostumbramos, llevando a tu cerebro una cantidad de oxígeno mayor que hará notorias diferencias en tu estado anímico, físico e incluso emocional. Si te entrenas a ti mismo en esto, tu sistema nervioso no sólo te lo agradecerá, sino que además volverás a tu peso adecuado y te sentirás en dominio de tu ser físico llevando tu propio vehículo con alegría.

Lo cuarto es cuidar el sueño: Hacer todo lo que esté a tu alcance por dormir las horas que corresponde a tu edad de vida, y no sólo eso, sino que debemos cuidar el ambiente alrededor del cual nos disponemos al sueño, ya que mientras duermes, no sólo es tu cuerpo físico, maravillosamente perfecto, quien se restablece a sí mismo célula por célula, sino que además los guías y los seres de luz que nos asisten trabajan reparando y restaurando capas de capas de capas de asuntos por resolver que ni siquiera imaginamos. Es muy importante la oscuridad en lo posible total, puesto que las glándulas que favorecen la conexión interna son muy sensibles a la luz y muchas veces despertamos de mal humor y pasamos los días irritados afectando todo nuestro entorno por cuanto la luz afecta nuestro sistema nervioso durante el proceso de reparación.

Quinto y último punto, es entrenarse a uno mismo en lo que suele ser más díficil de realizar: Estar permanentemente atentos a lo que estoy escuchando, lo que estoy viendo, lo que estoy observando, y hacer todo lo posible por evitar situaciones, personas, conversaciones, noticias, películas, canciones, lugares, eventos y todo tipo de circunstancias donde tu ser íntegro sea expuesto a frecuencias que no desees incorporar en tu vida. Estamos viviendo en un período en que creemos que el mundo se cae a pedazos, pero la verdad es que estos son tiempos extraordinarios, donde estamos retornando a nuestro verdadero poder, y parte de este poder del ser humano es tomar control absoluto de la propia energía dejando de regalarle los pensamientos, los sentimientos, y nuestro valioso tiempo, a un sinfín de circunstancias que te roban tu luz más preciada llenándote de miedos y angustias por el sólo hecho de existir, cuando la verdad es otra totalmente distinta, pero lograr esto es trabajo arduo de fe.

Te invito a tomar el control de ti mismo ahora. Es tiempo de cuidarnos como corresponde para retornar a nuestra propia Luz, ponernos firmes en quienes somos, en lo que creemos, en lo que queremos incorporar y lo que no, y con toda calma, hidratarnos, respirar, equilibrarnos, descansar adecuadamente y sostener nuestra energía en alto, para que desde cada uno de nosotros, podamos afectar a nuestro entorno de un modo mejor, más liviano, más positivo, más alegre, y sin duda, mucho más saludable.

MCLB

Caballito Blanco

Esta información me ha llegado en sueños. O en verdad, justo en el momento en que estoy por entrar al sueño definitivo, cuando mi guía me dice fuerte y claro: “Escucha ésto” … y se pone a cantar el Caballito Blanco con una dulzura infinita:

Caballito blanco
llévame de aquí
llévame a mi pueblo
donde yo nací
Tengo tengo tengo
tú no tienes nada
tengo tres ovejas
en una cabaña
Una me da leche
otra me da lana
otra mantequilla
para la semana

Me la cantó hasta ahí. Yo le digo que esto sigue, que es más larga que esto, y me dice: “Hasta aquí”. Luego me la explicó línea por línea:

El primer párrafo habla del mundo celeste:

Caballito blanco … El caballo simboliza el alma humana. Es lo que llamamos alma, guía espiritual, ángel de la guarda, o como cada quien quiera llamarle. Es la fuerza que te contiene, que te impulsa en tu viaje, y es blanco porque es parte de la fuente original, esa luz divina perfecta y pura que ha creado todo lo existente en el Universo y que te protege.
llévame de aquí … Esta frase tiene que ver con un deseo muy profundo de todos: Todos nosotros, en algún muy profundo nivel, ansiamos salir de este planeta tierra donde ocurren tantas calamidades. Es un deseo psíquico colectivo del que todos formamos parte, lo reconozcamos o no, y además, es la primera tendencia instintiva: arrancar en sentido contrario cuando las cosas van mal.
llévame a mi pueblo … Este deseo de irnos tiene como objetivo volver a la casa del Padre, a la Fuente original, y retornar nuestra chispa de Luz al gran foco principal, a la conciencia del Todo. Esto habla de la desconexión espiritual que todos sentimos cuando llegamos a encarnar en la tierra.
donde yo nací … Todos hemos nacido de esa fuente original, todos somos parte de esa Luz, y ansiamos retornar a ese lugar al que sí sabemos que pertenecemos, pero que no recordamos. Todos tenemos el mismo origen, ese lugar en el que todos somos hermanos.

El segundo párrafo habla del mundo terrestre:

Tengo tengo tengo … Este es un código terrestre muy inserto en este planeta. Acá sabemos que hay que tener muchas cosas para hacer valer nuestra identidad como seres humanos. Nos pasamos la vida entera corriendo, juntando dinero, accesorios, bienes, posesiones, porque aquí el código que opera es el código del deseo y la posesión: Tener por tener, para ser quien soy.
tú no tienes nada … El caballo, el alma, el guía, o el ángel de la guarda, no tiene nada de lo que nosotros creemos valioso acá en la tierra. Este caballo no necesita de nada porque está en contacto directo con el todo, es el alma humana invisible, y opera sus funciones en el plano psíquico espiritual muy alejado de la materia. El alma no tiene nada, pero lo contiene todo; es parte de la sabiduría universal.
tengo tres ovejas … Esto se refiere a las tres llamas espirituales en una: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son tres fuerzas que operan juntas. La oveja representa la paz espiritual que todos tenemos dentro pues esa paz proviene del amor infinito que todo lo sostiene. Tiene que ver con la ingenuidad, el rebaño y la docilidad para seguir al amo. En el fondo, lo que nos están diciendo en que la paz que tanto buscas ya está dentro de ti, multiplicada por tres, y que esa paz se obtiene cuando sigues a Dios, al creador, al universo, al gran padre central.
en una cabaña … La cabaña es el cuerpo físico, el templo y la sede terrestre del alma. Debemos cuidar nuestra cabaña al máximo, pues sin ella, no tenemos oportunidad de evolucionar en esta tierra. Es el hábitat en que encarnamos, y donde se encuentra todo lo que hemos venido a aprender y desarrollar en esta tierra.

El tercer párrafo habla de cómo combinar el mundo celeste con el mundo terrestre:

Una me da leche … La leche es el primer alimento de un bebé recién encarnando en este mundo. La leche es el flujo de ese contacto directo con Dios, que recorre los senos de la madre dadora de vida, para que este nuevo ser pueda expandirse y vivenciar la tierra. Símbolo de energía espiritual e inmortalidad. Esto es para explicar que una parte de la paz inmortal que buscas, la obtienes a través del alimento espiritual.
otra me da lana … La lana representa el abrigo, el cobijo, el calor, el bienestar corporal. Esto se refiere a que parte de esa paz que todos buscamos la encontramos en sentirnos cobijados por la fuente original. Entender que por ser hijo de Dios, estás totalmente cubierto, templado, y cobijado por esta Luz divina.
otra mantequilla … La mantequilla es el aceite que todo lo suaviza, que permite que los alimentos no se peguen en el sartén, y que integra alimentos aparentemente opuestos para crear un sabor mayor. Todo es suave y fluido cuando estás en el camino espiritual siguiendo el viaje de tu alma. Representa la palabra de Dios.
para la semana … En tu día a día, en tu orden, en tu planificación, en tu estructura. Si puedes aceptar estas tres ovejas en tu vida cotidiana, y dejar que sea tu alma quien te guíe en el camino, entonces ya estarás volviendo al lugar al que perteneces, te pondrás en la corriente de la magia que el Universo tiene preparada para ti, y tu vida irá elevándote cada vez más, a nuevos niveles de conciencia.

Dice: “No podemos explicarle todo esto a un niño, por eso alguien canalizó antes esta canción, y la hemos cantado por muchas décadas, pero a los adultos después se les olvida, la dejan de cantar cuando sus hijos crecen y se alejan de sus propios caminos espirituales creando desorden y confusión en sus vidas. Escríbelo, para que ayudes a los adultos a mantenerla en la conciencia, y para que las madres que están a cargo de los bebés que están llegando a la tierra, la puedan cantar con todo sentido”.

MCLB

Aprender a vivir una vida guiada

Todos tenemos una voz interna adentro, que habita esperando que hagamos conexión. Es una fuerza lumínica de alta vibración que pertenece a la fuente original, una pequeña chispa de luz que arderá como una gran llama a medida que la vayamos reconociendo.

Esa voz, que algunos llaman intuición, otros llaman guías, o angelito de la guarda, es la fuerza que nos impulsa a cumplir con los procesos de nuestra alma, cuidándonos, y custodiando nuestra integridad, pero también, nos empuja a veces a vivir fuertes dolores en esta tierra para captar nuestra atención cuando no le escuchamos y nos alejamos demasiado de quiénes somos, cuando algo sentimos pero hacemos caso omiso de lo que nos quiere decir, cuando percibimos un algo y sabemos que debemos actuar de determinada manera pero actuamos hacia lado contrario. Ahí es entonces cuando surge el dolor, porque el dolor te muestra lo que no es, lo que está vibrando bajo, lo que te aleja de esa fuente original, y esta chispa de luz va a querer siempre que retornes a ti, que recuerdes quién eres, y que te pongas en el camino de tu propia evolución. Este es el gran empuje invisible por el que todos atravesamos.

Es vital, para el correcto desarrollo de tu alma, que empieces a sintonizar con esta fuerza interna, que te dejes guiar y te dejes llevar, cada vez más, hacia todo lo que te sugiere, te muestre, te avise, o te indique como acción o palabra. Hay que dejarle habitar, darle curso para expandirse desde el centro del corazón hasta envolver toda la tierra y más allá, porque al igual que la llama de una sola vela que llega al infinito, estás aquí para iluminar, para traer más Luz a esta tierra.

¿Cómo se hace?

Se activa primero, creyendo en ti. Aprendiendo cómo funciona tu vehículo físico, y haciendo las cosas por las que te sientes empujado. La clave para diferenciar si es realmente tu guía interno o es alguna otra entidad o producto de tu imaginación, es discernir constantemente, en que todas esas cosas por las que te sientes empujado, te hagan sentir bien, te lleven a un estado de paz, y no hagan daño a los demás a tu alrededor. El llamado será siempre al bien de todos y respetar el libre albedrío de otros es lo mismo que este guía hará contigo y todo el entorno, porque no habita desde la zona del ego o las bajas pasiones humanas, habita en la fuente expansiva, donde sólo existe el amor que ha creado todo el universo.

Por eso es tan importante el estar revisando siempre cómo me siento, porque desde esta guía siempre te sentirás bien y nunca jamás te sentirás solo. Hay que revisar constantemente qué estoy pensando porque todo pensamiento negativo se puede disolver llevándolo a positivo, y esto va a ir modificando cada vez más tu realidad. Te ampliará la perspectiva y te pondrá en el camino, a medida que escuches ese sabio susurro en tu oído y actúes en consecuencia en tu día a día.

Esta guía interna elevará tu vibración y te hará recomponer tu vida al máximo para que retornes a tu propia luz, porque es Tu Luz, lo que el mundo necesita.

MCLB

“Amar, bendecir y agradecer”

Fue lo que me dijo mi maestro hoy día.

Tres palabras que lo derriten todo, que disuelven todo, que transmutan todo. Tres grandes palabras de reciclaje que pueden cambiar el curso de nuestra humanidad.

En medio de días de inseguridad, miedos y angustias, me detengo a cerrar los ojos y preguntarle a Él, de qué forma enfrentar ciertos aspectos sombríos de mi camino.

Silencio.

No me muestra imágenes internas.

No puedo ver nada hacia adentro más que color, y éste era un cereza intenso que inmediatamente eleva mi vibración: Mi corazón se puso contento, y mi canal se abrió. Y sin ver nada, escucho una voz dulce y firme, solemne y tierna, que me dice:

“Amar, bendecir y agradecer cada una de estas presencias”

“Amar, bendecir y agradecer su existencia”

“Amar, bendecir y agradecer todo a tu alrededor”

“Abrir el corazón para que puedas verme”

Ahí me mostró esta página, y me indicó incluso que cambiara mi vestuario, que no cubriera mi cuerpo con lo que tenía pensado ponerme hoy.

Yo, obediente, sigo todas sus señales. Algunas son muy difíciles, y no logro atravesarlas en el momento, porque suele pillarme desprevenida o distraída, pero sigo persistiendo en su guía, porque sé que proviene de la fuente principal.

Así es que éste ha sido el mensaje de hoy. No sólo me sirve a mí, creo que nos sirve a todos, pues estas tres palabras pueden cambiar nuestro rumbo, en absolutamente todos los aspectos de nuestra vida. Para bien. Para mejor. Para traer más Luz a esta densa polaridad terrestre en que vivimos, donde todo está rodeado de dolor, miseria, enfermedades, distorsión, injusticia, sufrimiento y mucha maldad.

Esta es una manera sana de retornar a la fuente original.

MCLB

 

La Fuente

En caso que no recuerdes cómo es …

La Fuente es el cobijo principal.

Ese lugar del cual todo surgió, como una explosión del acto de compartir Luz Expansiva.

La Fuente, además de ser el vacío mismo, es la autogeneración de toda electricidad. Es movimiento al infinito. Es flujo cósmico de integración y bienestar.

La Fuente, es un laboratorio de núcleos, electrones, protones, y también de radicales libres. De agujeros negros que atraviesan la inmensidad.

En la Fuente está todo. La energía eléctrica en todas sus formas y versiones. Contiene tanto la Luz, como la Oscuridad.

La Fuente no tiene tiempo. O al menos no tiene nuestro tiempo.  Nuestro pasado está justo delante de nosotros, y nuestro futuro contiene todo lo que hay para atrás.

La Fuente es el infinito en movimiento. Es un lugar donde existe el Dar y el Recibir … al mismo tiempo. Sin parada, sin stop, sin detención.

La Fuente es eterna y desbordante. Excitante. Energizante. Y completamente saludable.

La Fuente es reciclaje, es la conciencia mayor. Es el Dios de todos los dioses, y también es la tierra, que brilla con el sol.

La Fuente es arrojo, es coraje, es pasión por estar vivo, es completo aprendizaje.

La Fuente es ese vientre materno que recibe la semilla para gestar un nuevo ser, que en silencio y lentamente construye extremidades y órganos con los cuales experimentar un determinado estado de conciencia.

Todos somos la Fuente, y la Fuente es todos nosotros.

La Fuente es el eje que nos sostiene y nos ancla.

Y que jamás va a dejarnos caer.

MCLB

Estamos despertando

Estamos insertos dentro de un gran sistema económico que, en la mayoría de los casos, nos tiene prisioneros. Somos todos parte de una gran máquina generadora de recursos que generen riquezas lamentablemente, para unos pocos. La balanza está totalmente desajustada. Aún no hemos sabido cómo hacerlo, pero hacemos grandes esfuerzos: Los países negocian lo que consideran más adecuado, y la masa se manifiesta fuertemente de diversas maneras. Todos, en varios niveles, buscamos hacer ese ajuste de la balanza. Aportar con algo, obrar en algo, que nos restaure un poco el equilibrio, estemos consciente o inconscientemente participando.

En este empuje de recomposición, es que estamos despertando todos a lo que verdaderamente somos. Todos ansiamos recordar quién soy, para qué sirvo, y hacia dónde voy, porque hay una sensación de que se debe hacer algo. Algunos nacen y lo tienen clarito, viven vidas altamente idealistas, y consiguen finalmente sus objetivos, pero otros debemos pasar 20, 30, 40 años o más, trabajando arduamente para recordar, recomponer, ordenar y retornar a la verdadera esencia.

Y en esto de retornar a la verdadera esencia es que me llama la atención la cantidad de Sesiones de Tarot, en que el consultante viene hecho un nudo, porque siente, escucha, percibe, o ve cosas, que en el medio se consideran aún locuras, y sufren: No le cuentan a nadie lo que les pasa, porque todos también queremos ser aceptados y siempre pensamos que si confesamos nuestros verdaderos dones espirituales, nos van a cuestionar y no nos volverán a ver con ojos cuerdos.

Lo he mencionado tanto: Aún no está habilitado creer en lo invisible, falta todavía harto trabajo para que podamos ascender a ese nivel, por eso este trabajo es tan oculto y silencioso, de uno a uno, con reserva total hasta el olvido.

El consultante promedio generalmente duda de todas sus percepciones, y va por la vida negándose a sí mismo, poniendo resistencia racional a otras fuentes de conexión directa que existen solamente para añadir Luz al camino.

… light into the path …

Para eso estamos aquí y para eso tenemos las vidas que tenemos: La madera se pule con lija, pero las personas nos pulimos con personas. Se trata de poner nuestros dones al servicio de las personas.

Como herramienta, el Tarot te muestra la gráfica de tus propias habilidades y potencias a realizar. Te ordena el panorama tan clara y armoniosamente, que sirve como instrumento para el despertar.

Estamos en un período de tiempo tan intenso, que estamos todos despertando el mismo tiempo: Sanadores, Chamanes, Videntes, Mediums, Canalizadores, Médicos, Transmutadores, todos, ya estamos entendiendo que tenemos mucho trabajo por realizar.

Pero hemos pasado mucho tiempo ocultándonos, poniendo nuestros dones en reserva, alejados completa o medianamente de nuestro propio diseño original, tratando se ser como son los otros, para poder encajar en este lugar. Y así pasa el tiempo haciendo caso omiso a las señales.

Entonces, llega un momento en la vida de todos, en que las percepciones extrañas empiezan a pulsar y se hacen más intensas y evidentes. Es muy peligroso no pescar. Muy peligroso es hacer caso omiso de lo que ya sientes que eres, porque el alma siempre te va a empujar a sacar todo afuera y te a va a obligar al crear el escenario perfecto para que el aprendizaje suceda: Cuando la tensión es máxima viene el dolor, la ruptura de un algo a lo que me aferro, el alejamiento obligatorio y triste de personas que amamos pero que ya no nos ayudan a crecer en este plano y al irse de nuestras vidas en el fondo nos dicen que podemos seguir solos desde ahora. Puede venir la ruina, la miseria, o también vienen los accidentes, los porrazos, los esguinces, las fracturas. A través del dolor es que abrimos la consciencia, no hay aprendizaje sin dolor.

Todo el dolor que vemos, el que nos ocurre a nosotros, está ahí para que tomemos más fuerza, más coraje, más verdad, en pararnos firmes sobre la tierra y ser como realmente somos. Esta es la gran reparación: Volver a la esencia, vivir en la verdad. Creo que es la única manera de ajustar la gran balanza, porque todos tenemos un orden específico y una cierta habilidad para trabajar y aportar, como ocurre en el siguiente ejemplo: La historia que me contaron hoy por azar.

El señor que nos lava el auto, me contó hoy algo asombroso, justo después de haber estado acompañada un rato por los dos protagónicos de mi ejército celestial.

Me contó que el otro día llegó una mujer muy cabizbaja, se sentó en el mirador a fumar, se notaba triste. Él se acercó y para intentar animarla, comenzó a hablarle. Sin saberlo, se transformó en canal, conectó y bajó un montón de información sobre Moisés para esta mujer, ahí, en vivo y en directo. Cuando terminó de hablar, la mujer estaba feliz, muy contenta, le cambió por completo su energía: Era una mujer como nueva.

Ella ya se iba, cuando se devuelve a comentarle que había ido al mirador esa tarde porque estaba decidida a morir: Se quería tirar desde el mirador a la calle principal y terminar con su vida, ese día, y justo en ese momento, este hombre estaba allí, listo y dispuesto para hacer todo lo posible por sostenerla. Siguió su intuición por completo, le habló lo que sintió que le tenía que decir, y de este modo la sostuvo y la afirmó en el aquí y ahora, salvándole la vida.

Estaba asombrado y muy emocionado. Yo le expliqué un poco sobre cómo funcionan este tipo de habilidades, transformándome yo en canal para darle a él una respuesta, pues sentía su cerebro explotar con el evento que le había sucedido. Lo tranquilicé, y de inmediato él se hizo entonces canal para mí: Me dijo que investigara sobre la Rosa de Charol, que sería justo la respuesta que yo necesitaba hoy para continuar trabajando lo que me pide mi Guía.

Es maravilloso cómo es que funciona este flujo continuo de información espiritual. Cuando seamos muchos más quienes obremos sin miedo desde nuestra verdadera esencia, seremos mucho más poderosos que cualquier torcida planificación  que nos imponga el sistema en que habitamos. Juntos, podremos coincidir en pulsar la fuerza para hacer los ajustes necesarios y recuperar nuestro equilibrio vital.

Nuestra Tierra estará orgullosa de nosotros cuando llegue ese momento. Ahí sí, seremos verdaderos hijos de mamá y papá e iremos a descansar a nuestra casa.

¿Despertemos?

MCLB

Sobre el invierno

Los inviernos siempre son duros: 

Hay mucho frío, necesitamos más ropa y la ropa nos trae con más peso, por lo que sentimos que cargamos más siendo la piel el umbral de nuestra autoconciencia. 

En invierno necesitamos fuentes extra de calor, siendo el fuego en la chimenea el que sentimos como más óptimo para calmar nuestra necesidad de cobijo. El fuego como generador de toda energía. 

Es muy positivo que una vez al año, estemos obligados a recordar ese calor, esa fuente, ya que después, cuando empieza a pasar el mal tiempo y empiezan más seguido los días de sol, empezamos a reactivar ese calor desde adentro, no necesitamos tanta ropa, ya no llevamos tanto peso, no sentimos tanta carga, y automáticamente nos volcamos más hacia lo externo. Salimos más, compartimos más, expresamos más. 

El frío inevitablemente nos va a hacer sentir esa necesidad de volvernos un poco hacia adentro, y eso nos hace sentir apartados, un poco desamparados, como no encajando bien con lo externo, nos hace dudar si no somos firmes, y hasta incluso puede que andemos mudos, sin muchas ganas de hablar. Esto es un proceso natural psicológico, que a todos nos afecta en diversos niveles, aunque nos hagamos los fuertes y demostremos que no, igual es instintivo nuestro el repliegue invernal. 

Por lo mismo no es raro ver en invierno a las parejas abrazarse durante horas sin hablar; o a los ancianos sentados juntos sin decirse una sola palabra mientras la lluvia allá afuera trae música de estrellas. No es raro, no pasa nada. Es natural y es temporal, muy necesario para el correcto encaje del espíritu en nuestro físico vehículo. 

El problema no es el invierno exactamente, sino que nuestro mundo de afuera no está habilitado para parar, para detenerse, para apartarse, para reflexionar. No se puede, hay que seguir permanentemente activando lo terrestre, sea la estación que sea. Este es voluntarioso trabajo de equilibrio que hay que hacer: Seguir obrando en lo terrestre activamente hacia afuera, mientras por dentro estoy en la reflexión profunda de una tarde de lluvia, de una ciudad bajo la neblina, de un frío que te consume hasta los huesos. Porque, querer vibrar como verano mientras sucede el invierno es ir en contra de sí y es desconectarse del flujo natural de los sucesos. 

Estamos claros en que la falta de luz hace que se debilite todo nuestro sistema: es cuando más estamos propensos a enfermedades, nos bajan las defensas, y eso, en algún profundo nivel nos parte el alma ya que nos percibimos a nosotros mismos vulnerables ante las agresiones del entorno. 

El frío se siente a veces muy agresivo, pero las palabras duras que provienen de los seres que amamos, nos llegan también como pinchudos dolores a nuestro corazón, y que si son repetitivos pueden terminar destruyendo los afectos. 

Así es que no importa si debes seguir y no puedes parar a contemplar la lluvia, lo que importa es que puedas ir por dentro viviendo activamente tus procesos, y respetándote los tiempos de silencio que te pida el interior. Si no quieres hablar, no hables, pero escucha. Si no quieres salir, no salgas, pero abre las puertas a las visitas. 

Observa y obsérvate, con más cuidado que nunca, y disfruta esta estación como una de aplicarse a mayor retiro, a la reflexión, fortalecimiento, tiempo de hacer conexión, de poner en orden lo que hay dentro, y afuera escuchar, compartir, alimentar, dar, saldar cuentas, pedir perdón, perdonar, y restaurarse para tener una mejor primavera. 

Ya viene el renacimiento.

MCLB

A continuación un texto sobre el invierno, por Jim Rohn:

INVIERNO

El invierno, como la primavera, es una estación que puede hacer una breve aparición durante cualquier estación, como un recordatorio de su poder. En medio del verano, cuando conscientemente cuidamos nuestros cultivos, el invierno puede descender momentáneamente como una amenaza para llevarse los frutos de nuestro esfuerzo. El invierno puede hacer su amenazadora aparición durante la estación de la oportunidad, la primavera, y si no acertamos rápidamente a neutralizar su potencial efecto devastador, la estación de la oportunidad será alejada de nosotros por una de las tormentas de la vida, dejándonos con otro año completo para esperar. El invierno puede aparecer prematuramente en la estación de la cosecha: el otoño, justo cuando vamos a obtener las recompensas de un gran trabajo, y nos deja con las cosechas o resultados completamente desvalorizados.

La primera gran lección de la vida es aprender que el invierno siempre vendrá; no únicamente el invierno del frío, del viento, del hielo, de la nieve, sino el invierno de la desesperación humana y la soledad, desilusión o tragedia.

Es en el invierno cuando las plegarias no son respondidas, o cuando los actos de nuestros hijos nos dejan temblorosos y asombrados. Es en el invierno cuando la economía se vuelve en contra nuestra; o cuando los prestamistas nos persiguen. Es en el invierno cuando la competencia amenaza, o cuando un amigo se aprovecha de nosotros. El invierno viene en muchas formas, y en cualquier momento, tanto para el cultivador como para el hombre de negocios, y aún en nuestras vidas personales.

La llegada del invierno nos puede encontrar en una de estas dos categorías: preparados o no preparados.

Para aquellos que estaban preparados, que plantaron abundantemente en la primavera, que cuidaron sus cultivos durante el verano, y que cosecharon masivamente durante el otoño, el invierno será otra estación de oportunidad. Puede ser un tiempo para leer, para planificar, un tiempo para reunir fuerzas para la próxima primavera, y un tiempo para permanecer en confortable refugio. Puede ser un tiempo de gran regocijo, un tiempo para compartir con los que amamos, y con quienes trabajamos. Es el momento de dar gracias, y de compartir los generosos regalos de la vida. El invierno es el momento del agradecimiento por lo que tenemos y por lo que habremos de adquirir. El invierno es un tiempo para descansar, pero no excesivamente. Es el tiempo para gozar de los frutos de nuestro trabajo, pero no el tiempo para la glotonería. Es el tiempo para cálidas conversaciones, pero no para los chismes. Es el tiempo de la gratitud, pero no el de la complacencia. Es el tiempo para estar orgullosos, pero no para ser egoístas. Lo que hacemos con nuestro tiempo, con nosotros mismos, con nuestros amigos y con nuestras actitudes durante el invierno, determina lo que haremos cuando venga la primavera.

Estamos supuestos a mejorar constantemente nuestras condiciones, nuestros resultados, y a nosotros mismos. O mejoramos, o empeoramos, pero nunca permaneceremos iguales. Si no mejoramos, es porque no usamos nuestra inteligencia, nuestro razonamiento, y nuestro potencial completo, lo que al final produce que lo que no usemos, lo perderemos. Por falta de uso podremos perder nuestra inteligencia, razonamiento, potencial y fortaleza. Y cuando la falta de uso, o el mal uso, nos cuesta estos importantes atributos humanos, podemos predecir que retrocederemos.Nuevamente, es una ley básica de la vida que demanda el progreso o el retroceso humanos.

Los que estuvieron preparados para la llegada del invierno, podrán usarlo como si fuera la primavera… para su ventaja. Para los que no estuvieron preparados para la llegada del invierno, es tiempo de arrepentimiento y tiempo de tristeza. Habiéndoles faltado la voluntad de pagar el precio de la disciplina, ahora van a pagar un precio mayor: el del arrepentimiento.El peso de las cadenas de la disciplina parecerá insignificante cuando se compare con el masivo peso, y las penosas restricciones del arrepentimiento. El arrepentimiento es un granero y una cocina vacía, cuando el siguiente otoño está todavía a un año de distancia. Y con la llegada de la primavera, tendremos que hacer nuevos esfuerzos con un estómago y una billetera vacías. Para los que están preparados, el invierno es una primavera en otra forma; pero, para quienes están mal preparados, la llegada del invierno está llena de horror e incertidumbre. Amor y armonía dan paso a las acusaciones y a la rabia.

El tiempo de experimentar el horror del invierno, para el cual estuvimos mal preparados, está en la primavera y en nuestra mente. Dejemos que la imaginación pinte para nosotros los helados vientos, los campos con tormentas de nieve, los árboles cubiertos de hielo; dejemos a los ojos de nuestra mente experimentar el llanto de un niño hambriento, y la desilusión en los ojos de los que amamos; experimentemos, emocionalmente, la miseria de las excusas y disculpas sobre nuestros pasados errores, y el temor que sentimos cuando llega el cartero a golpear a la puerta. Anticipando estas escenas, podremos vivir el impacto que nos hará mover hacia un masivo esfuerzo en la primavera, haciendo que esos esfuerzos prevengan que las horribles imágenes se conviertan en realidad.

A lo largo de todas las estaciones del año, el invierno puede tocar nuestras vidas de varias pequeñas maneras: poniéndonos a prueba, y dándonos sutiles recordatorios de todas las dificultades de aquellos cuyas vidas están rodeadas por el invierno. El invierno puede ser una oportunidad perdida, o la pérdida de un amor. El invierno es cuando un amigo cercano nos causa una gran desilusión, o cuando ese ansiado negocio se lo lleva la competencia. Un frígido y helado golpe, las rudas palabras de alguien que usted ama, eso es el invierno; y también lo es el pesimismo o el cinismo de alguien en quien usted buscó guía y consejo.

El mayor desafío para enfrentar a aquellos rodeados por el invierno es no dejar que nos afecte la llegada de la primavera, y nuestra habilidad de reconocer esa llegada. Gran parte de la vida es aprender a ser siempre parte de la solución, antes que permitirnos ser parte del problema. Si usted está sin amor, sin dinero o empleo, ese es el invierno, y su aparición es debida a que perdió una primavera en alguna parte. La negligencia es siempre costosa, y el invierno es puramente una circunstancia, un efecto producido por alguna causa previa.

Vivir dentro de la severidad de su invierno personal, solamente hace que el invierno sea más difícil de llevar. Busque en los confines internos de su mente y su alma, con el propósito de descubrir sus causas reales. La adversidad raramente es atribuible a alguien o algo fuera de nosotros. Culpar a las influencias externas por las circunstancias del invierno, es una conveniente excusa para desviar la responsabilidad. Es una tendencia normal del ser humano culpar por una vida de invierno a alguien más, y esta es la razón por la que la mayoría de los seres humanos cosecha un resultado mediocre, que es lo que acompaña tal conducta.

Para que las cosas y las circunstancias cambien, las actitudes humanas, las opiniones y los hábitos deben cambiar. Hablar sobre cómo las cosas deberían ser… o por qué las cosas no son justas… se convierte solo en hablar. Conversación improductiva es lo que el perezoso y poco ambicioso hace durante el invierno de la vida, porque hay cierta euforia en esas vacías conversaciones, que producen el adormecimiento de los sentidos, para percibir cómo son las “cosas” realmente. La misma euforia es encontrada en la televisión, y en los que la usan como un escape de su propia vida vacía. Es encontrada en el alcohol y otras drogas, por los que están buscando soluciones en medios externos. Es encontrada en el ocioso cotilleo, que les permite a los que están en él, pasar por encima de sus propias debilidades, atacando las de otros.

Deje que el invierno lo encuentre planificando la llegada de la primavera, no contemplando los errores de acción y omisión del año pasado. Deje que el invierno lo encuentre con un semblante jubiloso, un corazón feliz, y un buen mensaje para los que lo rodean; con confianza en el futuro, no aprehensión; con apreciación por el pasado, no arrepentimiento; y finalmente, con gratitud por sus logros, adversidades, e incertidumbres de la vida, porque esa es la forma en la que las bendiciones remueven las limitaciones, para las futuras posibilidades de vida.

El invierno es un tiempo de reflexión, ponderación e introspección. Es un tiempo para evaluar ambos: propósito y procedimiento; para volver a descubrir el frecuentemente equivocado sentido del propósito. Es el tiempo para encontrar nuevas maneras de resolver viejos dilemas; y para diseñar planes únicos que contribuyan al desarrollo de otros menos afortunados que nosotros. Es el tiempo para entender y controlar la rabia, esa frecuente emoción humana que nos hace juzgar sin un justo análisis.

Es tiempo de analizar nuestra imparcialidad, y superar la tendencia de condenar precipitadamente sin investigación, porque esa es la medida de la ignorancia. El invierno es un tiempo para ser sinceros sobre nosotros con nosotros mismos, cuando normalmente la tendencia es auto engañarnos. Es el momento de desarrollar las destrezas y habilidades que nos permitirán contemporizar con gente imperfecta, porque aún para un tonto, es fácil congeniar con gente perfecta. Es también, el tiempo de volverse suficientemente sabio para saber qué decir, lo mismo que para saber qué no mirar y qué no decir. La sabiduría que viene con el cuidadoso uso del invierno nos enseña que la evolución es, simplemente, una revolución a paso más lento, y que el constante y gradual cambio es el orden del universo. Únicamente, aquellos atributos humanos como la honestidad, lealtad, amor y fe en Dios, y en los seres humanos, están supuestos a permanecer constantes.

El invierno es un tiempo para estar agradecidos por nuestros logros, o por haber sido capaces de resistir nuestra falta de ellos.

Durante la inactividad del invierno es el momento de agregar a nuestro granero los conocimientos, producto de la educación continua. Esto no significa seguir aprendiendo cosas, sino aprender a comportarnos de una manera diferente. Los hechos y cosas de la vida son automáticamente aprendidos por cada uno de nosotros, cuando nos inspiramos en el entusiasmo de las expectativas que produce el creer en nuestras propias habilidades.

Con el invierno viene la oportunidad de ponernos al día con las promesas incumplidas, y con las cartas no contestadas. Es también el tiempo de estimular a los jóvenes, quienes con su inexperiencia se sienten inseguros; y darle coraje a los viejos, quienes debido a su experiencia, son aprehensivos sobre el futuro.

No deje ir un invierno sin invertir mucho de su tiempo en asegurar, enseñar y estimular a otros, porque haciendo esto, su recompensa será una mayor confianza en sí mismo; el profesor siempre es el mayor recipiente de las lecciones que busca enseñarle a otros.

Deje que el invierno lo encuentre pensando primero en alguien más, apreciando, siendo amable, siendo gentil; y de todas maneras, deje que el invierno lo encuentre riendo más, aunque los vientos soplen helados, y la nieve cubra la tierra sobre la que pronto deberá nacer nueva vida.

Jim Rohn

 

Sobre el proceso de los niños

Ayer retiré del colegio a mi hija de 11 años, y por enésima vez me pregunta si podemos parar a comprar algo rico en el negocio de la esquina. Me pide que me baje yo, pero como ya nos habíamos pasado camino a casa, le respondo lo siguiente: “Si quieres nos devolvemos pero te bajas y compras tú mientras yo te espero”.  

Intenté hacer lo mismo varias veces antes y siempre me dijo que no, pero para mi sorpresa, esta vez me dijo: “Está bien”, con una luminosa sonrisa.

Se bajó, y mientras ella compraba, yo pensaba en todas esas personas que constantemente me dijeron cosas como: “Pero que lo haga ella”, “¿Cómo no va a poder entrar a comprar sola?”. O tantas otras veces que nos miraron feo, porque ella se ve tan grande y a la vez se ve tan ridículo ante los ojos de los corazones que todo lo juzgan, que yo la deba acompañar a ciertas cosas que le causen incomodidad. Pensaba yo en silencio: “Wow, hoy llegó su momento”.

Estaba en eso cuando ella vuelve con un helado y una golosina para mí. Abre la puerta del copiloto, se sienta, cierra la puerta, me pasa la golosina, deja el vuelto en el monedero, y al echarse hacia atrás al respaldo de su asiento, suspira y me dice: “Uy, me siento bakán comprando”.

Momento aleluya. Todo pagado. Lo hizo ella, por ella misma, cuando ella sintió que ya estaba preparada para actuar. Siento que eso, tiene un valor tremendo para nuestros días. Es algo que me hizo reflexionar y quiero dejarlo escrito para no olvidar la importancia de este momento.

Es muy importante saber respetar los procesos de nuestros hijos. Bueno, el proceso de todos en general, pero en especial de nuestros hijos, pues están desarrollando su personalidad. Están en formación, viendo como funciona nuestro mundo y ya estamos claros que un mundo tan grato no es, es bastante duro y retorcido. Y la luz y la belleza que ellos traen adentro va abriéndose lentamente como una flor, para después dar todo su perfume, belleza y esplendor, pero es un proceso lento y muy delicado al que hay que atender con sumo cuidado.

Yo recuerdo infinidad de situaciones donde fui empujada a realizar acciones que no estaban acorde a mi sentir, y claro que sí, me forjó también de alguna manera, pero por el hecho de forzar, tuve construcción negativa. Una construcción forzada no es para nada lo mismo que una construcción natural.

Siento que hay que dejarlos ser como son, y ellos solos van a queriendo pulirse y superarse. Hay que amarlos tal como son, y acompañarlos en todo lo que necesiten compañía, hasta que ellos solos quieran avanzar, dar un paso más, ir un poco más allá, y pidan hacerlo solos, por libre albedrío, por voluntad propia. Ese momento viene de ellos, es cuando ellos ya se perciben a sí mismos como un ser capaz de realizar algo más, y van y actúan a favor, más sólidos, más seguros de sí mismos. Se autoconstruyen entonces con una base bien establecida desde lo interno, porque han sido amados, aceptados y especialmente respetados en su sentir. 

Eso, me parece algo total, tenemos que seguir trabajando en ello, para nuestros hijos y para todos los niños a nuestro cuidado. 

No podía dejar de escribirlo.

MCLB